martes, 7 de febrero de 2012

Hombres peludos, especie en extinción!


Algunos se afeitan, otros se depilan y los más osados lo hacen con láser y definitivo: los varones perdieron el pudor y se sacan los pelos tanto o más que las chicas. La nueva tendencia es la delineación de las cejas porque les da una mirada más pronunciada. Lo dicen las cosmetólogas que aseguran que a sus locales, últimamente, llegan la misma proporción de varones que de mujeres y que los más audaces también se sacan los pelos de las orejas, la nariz, el pubis, la barba, las piernas, los antebrazos, el pecho, las axilas, los hombros o la espalda. No sólo son metro y homosexuales, los hombres comunes y corrientes quieren verse más lindos. La ceja cruzada de Leo García y las finas de Cristiano Ronaldo o el cavado de Gerardo Sofovich son –ahora– cosa de todos los días.

Las cosmetólogas explican que depilar cejas de varones es una tarea bastante difícil: si en las mujeres sólo lo hacen con cera para dejarlas finitas, en cambio, entre los caballeros hay que entresacar pelo por pelo. “Los hombres se depilan cada vez más y eso sucede en el mundo entero. Es un fenómeno estético porque ya no se usa más el pelo. No les pregunto la orientación, pero hay de todo. Lo que más me piden es el pecho y la espalda. Las cejas los que tienen la mirada caída. Es un trabajo delicado porque los hombres no quieren que se note una ceja depilada y hay que entresacar los pelos”, dice Silvia Rao, que trabaja desde hace diez años en Caballito.

“No me depilo con cera, me pasó la máquina del pelo bien al ras. No soy un chabón peludo pero tengo cinco pelos locos en el pecho y no me gustan. Además, voy al gimnasio y quiero andar en cuero y sin pelos. Lo hago por mí y porque a las chicas les gusta. En las piernas y los antebrazos, sólo me recorto un poco porque si no las patas me quedan como pollo. En la parte que no se muestra me saco todo, porque quiero que la mujer tampoco tenga. Las cejas, ni loco”, confiesa Juan Pablo, 26 años.

En los locales de estética un cavado profundo cuesta 70 pesos, el pecho otros 70, la cara sale 80 y el cuerpo entero 190 pesos. “Me saco los pelos de entre cejas, me recorto las axilas y el pubis. En el pecho no tengo nada. No sé, me gusta”, confiesa Martín, de 32.

Renato Auricchio es médico esteticista y dice que los varones tienen distintos motivos para quitarse el pelo: “Algunos sufren foliculitis y no pueden afeitarse la barba. Se depilan con láser o la dejan crecer bien tupida. Otros, muy velludos, se depilan el pecho porque quieren bajar la cantidad. Usamos el mismo método que en las mujeres”. Beatriz Sosa es depiladora desde hace 20 años. Asegura que al local de Monroe y Moldes llegan hombres y mujeres por igual: “Los varones vienen cada vez más. Me gusta atenderlos porque no son tan mañosos como las mujeres. Se depilan las cejas porque tienen mucha cantidad. Yo trato de sacarles los gruesos y dejarle el largo. Lo hago con cera y después les entresaco con la pinza. Me dicen que sienten que tienen más cejas que ojos. Tengo un señor de 70 y otro de 30 años que vienen seguido. También les depilo las orejas o las fosas nasales: tengo mucho cuidado porque un mal tirón les deja un hematoma”.

Guillermo Vilaseca es psicólogo y coordina desde hace 30 años a grupo de varones. Asegura que aquel refrán del que el hombre es como el oso “mientras más feo, más hermoso” quedó atrás: “Los varones no son más los proveedores sexuales ni económicos, esos boys scouts que mueren con las botas puestas: ahora le brindan un cuidado importante a su aspecto. Además hay hombres que padecen el tema del vello porque transpiran mucho y otros que lo hacen por una cuestión de aspecto, como en el caso de la andropausia, donde los cambios hormonales les provocan el crecimiento de más pelos en la nariz o en la orejas”. La psicóloga Any Krieger disiente: “Si los hombres se depilan cada vez es más es porque quieren mimetizarse con lo femenino. Hay una postura bisexual en los sujetos del siglo XXI”. Nicolás, 23 años, juega fútbol en un club de Primera: “Me depilo los brazos y un poco la espalda. No tenía mucho pero me parece más prolijo. Empecé boludeando y ahora me saco todo, queda más lindo. En el equipo todos se depilan las piernas, los brazos, la espalda, el pubis, las axilas. No hay ningún jugador que tenga pelo en el pubis y en las piernas, quieren que les queden brillosas”. Vilaseca concluye: “Ésta es una época muy rica porque los hombres tenemos la posibilidad de elegir el camino para construirnos como varones. Antes había un solo modelo de cómo ser hombre y ahora hay muchas masculinidades posibles”.

jueves, 5 de enero de 2012

Actúa con naturalidad

floating in the Dead Sea from Active Naturists on Vimeo.



En definitiva, relájate, nadie te está mirando. Disfruta de la experiencia, porque una vez que te hayas bañado desnudo y sientas esa sensación, repetirás.

Tu primera vez


Si es tu primera vez en una zona nudista entonces, como en todo, actúa con confianza y con tranquilidad. Tómate tu tiempo para acostumbrarte al nuevo entorno. Si te sientes incómodo con quitarte la ropa nada más llegar entonces comienza por quedarte en bañador y, al rato, deshacerte de él. En cuanto a compañía, unos estaréis más cómodos haciendo nudismo por primera vez si estáis solos, otros en pareja e incluso otros tendrán más confianza si acuden con un grupo de amigos. Pero para gustos los colores.

martes, 3 de enero de 2012

Exhibicionismo vs. Nudismo...

Las personas que se valen de otros u otras incautas para mostrarles sus interiores, sus genitales o, incluso, mostrarse adelantando una masturbación, y que con ello obtienen o incrementan su placer sexual son denominadas exhibicionistas.

A diferencia de los nudistas, el exhibicionista –casi siempre un hombre-parece necesitar de la sorpresa de su víctima para que su actuar tenga resultados. El nudista –tal vez hombres y mujeres por igual- se presenta desnudo ante otros que hacen lo mismo o que saben lo que van a observar y que con ello uno y otros disfrutan el placer erótico del cuerpo desnudo.

Se ha planteado la hipótesis de que el exhibicionista responde a su inseguridad y baja autoestima que lo llevan a encontrar un cierto poder al sorprender a su víctima y anticiparse a su rechazo y tal vez también con ello crea validar su masculinidad. Usualmente la experiencia no es demorada sino fugaz y este victimario suele escapar rápidamente de la situación por lo que realiza sus actos en sitios donde se puede perder pronto entre la multitud o entre los vericuetos urbanos. En algunas raras ocasiones se complica esta psicopatología con conductas más atrevidas que lo pueden llevar hasta el acceso carnal violento tanto con menores como con adultos.

Las imágenes de su víctima expresando sorpresa son frecuentemente utilizadas por el exhibicionista para concluir su experiencia sexual masturbándose mientras las recrea; esto, siempre que no experimente su orgasmo en el momento mismo de la exhibición o que la masturbación se de durante ella.

Lo anterior ha permitido sugerir que, si bien es difícil estar preparado para lo imprevisto, si la víctima de un exhibicionista controla sus expresiones de sorpresa y más bien no muestra reacción alguna y le ignora, entonces se rompería la cadena de reforzamiento que aumenta la probabilidad de que esa conducta se repita próximamente. Así, si bien la víctima de todas formas habría experimentado una situación desagradable, por lo menos colaboraría para que se atenuara el número de probables futuras víctimas.

Anteriormente se solía descartar la terapia psicológica –tal vez por ineficiente- y se sometía al exhibicionista a reclusión en cárceles o similares para castigarle su comportamiento y tratar de darle allí una solución a su condición. Hoy, se ofrecen diversas alternativas terapéuticas en psicología con resultados bastante más que satisfactorios.